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Aprendizaje integral vs aprendizaje especializante
- 27 de mayo de 2021
- Publicado por: admin
- Categoría: Metodología de aprendizaje

Si echamos un brevísimo vistazo a la historia de las formas en que hemos organizado el conocimiento, podemos ver cómo partimos de conocer lo general -y ser personas con conocimientos generales- para después avanzar, poco a poco, hacia la especialización en la que vivimos hoy en día. Hay quienes afirman que el nivel de especialización actual llega a ser tal que, nos podemos convertir en personas que “sabemos cada vez más sobre cada vez menos y terminamos sabiéndolo absolutamente todo acerca de absolutamente nada”, afirmación que contrasta fuertemente con el dicho popular que reza: “aprendiz de todo, maestro de nada”. Esto nos puede dejar preguntándonos a qué conviene apostar en términos de adquisición de conocimiento ¿la especialización o la integración?
Históricamente hablando, para posibilitar y facilitar el conocimiento, aprendimos a categorizarlo todo, a separarlo en sus componentes y estudiar cada uno por separado, cosa que sin duda cumplió su objetivo inicial, pero qué hay del asunto de “saber conectar los puntos”. Es decir, ¿cómo y qué tanto aprendemos a conocer las conexiones que existen entre los distintos componentes de la realidad y cómo estas conexiones van configurando el todo en el que vivimos, trabajamos, nos relacionamos y aprendemos?
Sin duda, la especialización conlleva un alto grado de profundización en el conocimiento de un área específica, pero, si la especialización se lleva tan lejos como sea posible, eso implicará la pérdida de la perspectiva de conjunto. Es decir, seremos capaces de conocer muy de cerca un aspecto microscópico del conjunto real, pero no seremos capaces de saber qué lugar ocupa ese aspecto respecto al sistema en general y cómo interactúa con el resto de los aspectos de la realidad. Es decir, no sabremos conectar los puntos.
¿Qué tan necesario es saber conectar los puntos en un mundo donde nada está realmente separado y cada situación que enfrentamos está compuesta del todo y no solo una o varias de sus partes? Parece que muchísimo. En este contexto, se vuelve cada vez más urgente apostar por la integración: un modelo en el que cada persona pueda decidir qué aprender, basándose en ese todo particular que compone su experiencia. Imaginemos tres personas que laboran como psicoterapeutas. Para una de ellas puede ser fundamental mejorar su comprensión sobre la dimensión espiritual del ser -imaginemos que a su consulta suelen llegar muchas personas con inquietudes de este tipo-. Otra de ellas, puede que sienta la necesidad de aumentar su conocimiento sobre las matemáticas de la vida -pues su consulta está llena de ingenieras e ingenieros cuyo razonamiento se basa mucho en las matemáticas-. Por último, la tercera persona podría buscar saber más sobre cómo funcionan los procesos fisiológicos del cuerpo humano, pues siente mucha curiosidad por el mecanismo detrás de los padecimientos psicosomáticos. Sin duda, cada una necesitará distintas cosas para aprender a “conectar los puntos” y, poder hacerlo, le permitirá crecer de forma integral: sumando lo nuevo a lo que ya sabía y conectándolo con el todo. Así, irá generando una fuerte red de conocimientos, en vez de crear una columna única, aunque robusta. Creo que basta con mirar cómo funciona la realidad y preguntarnos si las grandes creaciones de la naturaleza son sostenidas por redes o por columnas individuales.
Autoría: Psicóloga Ana Raquel González del Río
Referencia:
Marciano, A. (2019). Recuperado el 27 de mayo de 2021, de: https://elpais.com/elpais/2019/06/14/ciencia/1560520683_003578.html?id_externo_rsoc=TW_CM